Los secretos de nuestra civilización
Al caer la noche sobre Copán, me gusta contemplar el cielo despejado desde el límite de mis campos de cultivo. Nuestra gente no solo trabaja la tierra, sino que comprende el lenguaje de las estrellas y el paso del tiempo. Gracias a la guía de nuestros sabios sacerdotes, aprendemos a medir los días utilizando el calendario maya , sincronizando nuestras siembras y cosechas con el ciclo solar del Haab y el sagrado Tzolkin . Para registrar las tributaciones y contabilizar cada saco de grano que entregamos a la comunidad, empleamos nuestro sistema de numeración vigesimal , usando puntos para las unidades, barras para el número cinco y el caracol para representar el concepto del cero. Observar el firmamento nos permite estar en completa armonía con los ritmos del universo. Desde la distancia donde me encuentro, el horizonte se transforma con la majestuosidad de las grandes construcciones de nuestra ciudad. Las altas pirámides de piedra caliza se levantan imponiendo su fuerza hacia el cielo...